Facultativos del Hospital Severo Ochoa muestran su preocupación ante el nuevo sistema informático 1


El aumento del trabajo administrativo del personal sanitario con el programa de historia digital deteriora la relación médico-paciente

Desde LEGANEMOS nos hacemos eco de una carta elaborada por algunos de los facultativos del Hospital Universitario Severo Ochoa que pone en tela de juicio la implantación del nuevo programa informático SELENE, tanto por la escasa formación recibida como por las dificultades que plantea el programa a la hora de poder ejercer su labor asistencial por encima de la administrativa que ahora deben acometer.

Todos los procesos son más lentos, con más pasos, con más opciones, más clicks, menos velocidad en cada cambio de pantalla, entorpeciendo la consulta y la atención al paciente. La gestión de una cita, la solicitud de una prueba diagnóstica, la utilización de un protocolo clínico, la generación y el registro de una analítica, la prescripción de un tratamiento, el registro de una actividad preventiva… se hacen interminables, alargando innecesariamente cada una de las consultas, el tiempo de espera y produciendo largas colas tanto en las consultas como en el área administrativa. Abandonan su labor clínica, que exige sobre todo la inspección del paciente para llegar a un diagnóstico y un tratamiento.

El nuevo sistema informático implantado recientemente en el centro ralentiza la gestión, provoca que los y las profesionales tengan que dedicar más tiempo a cada consulta y, por tanto, ha engordado las listas de espera de las diferentes especialidades.

 

 

 

 

Reproducimos a continuación la carta que nos han hecho llegar ante la pasividad y la falta de respuesta de la Dirección Gerencia del Centro:

Estimado Director Médico:

La aplicación del programa informático SELENE está obligando a un aumento muy significativo en el tiempo dedicado a cada consulta médica para intentar mantener la misma calidad y el mismo rendimiento clínico de antes. Este es un hecho crucial de mi actual experiencia y de la de mis compañeros cercanos, aunque si se quisiese conocer la verdadera dimensión del problema debería hacerse una encuesta entre todos los médicos del hospital con responsabilidad directa en consultas externas.

La prolongación del tiempo de cada visita médica con el SELENE tiene varias causas. Una, atribuible al proceso de adaptación a un procedimiento nuevo, es en principio temporal, pero hay al menos dos causas estructurales que van a seguir manteniéndose inalteradas cuando el periodo de aprendizaje pueda darse por finalizado.

La primera es el propio diseño del programa, innecesariamente complicado de querer ser tan exhaustivo, y que desde luego no parece realizado por, ni para, facultativos que atienden en una jornada a veinte o veinticinco pacientes, cada uno de ellos con sus propias peculiaridades. Por poner un ejemplo, los numerosos pasos obligados de una ventana a otra conllevan un tiempo pequeño pero sin posible ocupación alternativa, y uno tras otro tras otro suman al final de la consulta una cantidad muy considerable de tiempo muerto.

La segunda y fundamental no depende sin embargo de la calidad del programa informático (ni de la calidad de los ordenadores y las impresoras, ni de la calidad de una red que se bloquea con demasiada frecuencia para añadir aún más frustración a la propia tensión del trabajo), y es común a todas las historias clínicas que prescinden por completo del papel y el bolígrafo. Hay una diferencia de tiempo importante entre la escritura manual y la escritura a máquina, sobre todo cuando el mensaje es importante, se debe plasmar con suma atención y debe ser corregido según evoluciona la información obtenida en la consulta (esta diferencia es aún mayor para los facultativos de más edad y con menos agilidad en escribir a máquina, pero creo que tener menos habilidad como auxiliar administrativo no significa ser peor médico).

Por todas estas razones, y estando como estamos obligados por nuestro compromiso en la mejor atención posible a los pacientes, si se mantuviese este nuevo sistema los tiempos reservados para cada consulta deberían ser mayores, y por tanto el número de consultas por jornada, menor.

Más allá de estas consideraciones centradas en la organización de las consultas me gustaría hacerle ahora otras consideraciones de orden estrictamente clínico. La historia clínica electrónica está concebida para recoger la información relevante de la anamnesis y la exploración física, de los resultados analíticos, de las pruebas complementarias, del diagnóstico y del tratamiento. Esta es una parte necesaria, sin duda, pero no suficiente para hacer una medicina de excelencia. Además de todo esto, la consulta médica debe servir para ganarse la confianza del paciente, mirándole mientras habla en vez de concentrar la mirada en el ordenador, atender a su estado de ánimo y en su caso a su relación con el o los acompañantes, mirándoles mientras hablan en vez de tener la mirada en el ordenador, asegurarse de que entiende los aspectos significativos de su enfermedad, mirándole al hablar en vez de hablar con la mirada fija en el ordenador, y convencerle de la importancia de seguir el tratamiento indicado para conseguir la mejor evolución posible de su proceso, mirándole al hablar en vez de hablar con la mirada fija en el ordenador. Lo importante para nosotros no es que en la historia se refleje que hemos indicado al paciente que deje de fumar por si una auditoria externa evalúa nuestra actividad, sino que el paciente deje realmente de fumar gracias en parte a nuestra maestría médica, compuesta en este caso de argumentos, insistencia y persuasión (mirándole a los ojos al decírselo).

Hay alternativas a lo que a mí me parece actualmente un desastre sin paliativos. Debería formarse una comisión compuesta por facultativos con trabajo habitual en las consultas que abordase este problema en profundidad, con idea quizás de volver al sistema anterior y/o de instaurar un sistema mixto, manteniendo la historia en papel y volcando en la red sólo una síntesis inicial y las actualizaciones significativas disponibles para todos los médicos del sistema.

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Un comentario en “Facultativos del Hospital Severo Ochoa muestran su preocupación ante el nuevo sistema informático

  • DUE

    ¡Hola!
    Como enfermera trabajadora en el Hospital Severo Ochoa, comparto plenamente las quejas reflejadas por los facultativos de dicho hospital. No es que sus trabajadores se nieguen a trabajar con dicho programa ni que estén en contra de informatizar la información para mejorar la asistencia. Es simplemente, que no nos parece una herramienta útil para su utilización diaria por el tiempo que se debe emplear para ello en detrimento del tiempo real de atención, observación y trato con el paciente.
    En mi caso quiero reflejar el malestar generalizado por parte de un colectivo a veces olvidado de enfermeros y auxiliares de enfermería que trabajan día a día con dicho programa, junto con las condiciones cada vez más precarias añadidas de contratos basura, falta de personal y de recursos debido a los recortes y a la privatización de la sanidad pública.
    En nuestro caso también puedo decir que la formación recibida ha sido más que escasa. Apenas un curso de unas horas y de un día para otro pasar del papel al ordenador. Los “informáticos” del programa ayudaron los primeros días, si bien no estaban acostumbrados a atender dudas propias de nuestro quehacer diario más allá de lo puramente informático. Por unidad formaron a una persona sin ésta ofrecerse, sin sueldo o reconocimiento alguno de docencia y formación para que nos fuera resolviendo dudas. Gracias a ella, los primero días fueron menos duros pues venía incluso fuera de su horario laboral u hacía horas extras para ayudarnos debido a la situación tan nueva y repentina a la que nos enfrentábamos.
    He de reconocer que el programa poco a poco nos fue resultando más fácil de manejar y que en eso enfermería no ha tenido ningún problema. Al poco tiempo funcionábamos con toda normalidad; si bien, no estamos conformes del todo con SELENE debido al enorme tiempo que nos hace emplear.
    No nos parece práctico. Hay muchos puntos que deberían mejorar y ante los que no hemos recibido ninguna respuesta.
    Por ejemplo: las auxiliares tienen que pasar sus datos para que luego nosotras los volvamos a pasar a nuestro formulario repitiéndose el trabajo; hay formularios para todo y tienes que estar continuamente abriendo y cerrando pacientes pues no te deja entrar de uno a otro o mantener abiertas varias páginas minimizando; cada vez que ingresa un paciente hay que estar llamando al servicio de donde procede para que te lo añada a tu sesión para poder así trabajar con él, pues sinó lo puedes tener allí sin saber nada sobre él; no deja registrar todo en una misma página, por un lado la diuresis, otra hoja para las deposiciones, otra para las vías, un formulario para una toma, otro para otra toma dentro del mismo turno… y podría seguir.
    A esto se le añade la falta de medios físicos.
    Nos prometieron ordenadores portátiles y seguimos trabajando desde noviembre a fecha de hoy con 4 ordenadores de sobremesa para 7-8 trabajadores por planta sin contar cuando estos están ocupados por los médicos que también los usan. De estos 4, algunos no suman balances, otros no imprimen, funcionan muy lentamente, etc.
    Nos trajeron unos aparatos muy completos para registrar TA, FC, Saturación de 02 y temperatura que en principio conectábamos a la red por cable y los datos se transferían al sistema. Después pusieron Wifi y ya no hacía falta. Si bien a día de hoy al menos en nuestra unidad no se transfieren los datos teniendo que apuntar en papel las mediciones para luego pasar todo manualmente al ordenador; tampoco se nos pasan la mayoría de las anotaciones de las auxiliares con el consiguiente doble trabajo e inservible por su parte que eso supone. Lo hemos dicho varias veces a nuestra supervisora y ella lo ha llevado a su estamento superior… si bien, han pasado más de dos semanas y seguimos igual.
    Otro tema a tratar sería el de salud laboral.
    Trabajamos de carea al público y al lado de donde suenan los timbres. La gente viene y te pregunta de todo y no puedes estar plenamente en lo que estás haciendo teniendo que estar continuamente levantándote de tu sitio con el riesgo de error que eso supone por falta de concentración en lo que estás haciendo.
    Las sillas no son nada cómodas, hemos tenido que sacar algunas incluso de las habitaciones de los pacientes por estar en mejor estado. Terminamos con dolor de espalda y de piernas pues no hay taburetes para elevar pies como en otros hospitales he podido comprobar. Por no hablar del escozor de ojos que se te pone tras 2 horas pegada a una pantalla pues hay que marcar un montón de círculos por pacientes con el puntero del ratón.
    Soy enfermera y me encanta mi trabajo. Me gusta atender a las personas, escucharlas, apoyarlas y hacerles más llevadera su enfermedad. Si bien, el tiempo que me queda actualmente para ello está resultado prácticamente inexistente cuando llevas 12-14 pacientes y tienes que estar más de 3 horas de tu jornada sentada frente a un ordenador. Lo que siento es frustración y una gran impotencia, además de miedo por hacer, bueno mejor dicho registrar legalmente mi trabajo mal, por lo anteriormente expuesto.
    Además, ahora nos han dado un curso para instalarnos también otro programa para firmar y pautar la medicación y tras dos escasas hora de formación he salido de allí escandalizada y asustada porque ya no sé si voy a ser enfermera nuevamente o simplemente una enfermera autómata informática.